CONTEXTO

Geología y Paleontología de la Cuenca del Duero

 

Al final del Cretácico (65 ma), se produce el choque de un gran meteorito en la Península de Yucatán (México), que provoca la extinción del 75% de las especies del planeta, entre otros, los dinosaurios no avianos, los reptiles voladores (pterosaurios), la mayor parte de reptiles acuáticos (plesiosaurios e ictiosaurios) y los ammonites. En la Cuenca del Duero, se pasa de un medio marino a uno continental, es decir, los terrenos de la Península emergen de las aguas del mar. Se generan por tanto los primeros sistemas fluviales en la parte sur, que drenan hacia el norte.

 

La Cuenca del Duero es una de las numerosas cuencas cenozoicas de la Península Ibérica. Todas estas cuencas se formaron durante el Cenozoico, cuando África empujó hacia el norte a la Península y esta chocó contra Europa. El resultado de este régimen tectónico compresivo, con sucesivas colisiones continentales, fue el plegamiento de la Península Ibérica, la elevación de varios sistemas montañosos y el hundimiento de zonas deprimidas, con el mar retirándose lentamente, permitiendo con ello el desarrollo de lagos endorreicos en los que se depositaron sedimentos continentales.

A principios del Eoceno se produce un hecho singular, el Máximo Térmico del Eoceno Inicial, que fue un brusco cambio climático que marcó el fin del Paleoceno y el inicio del Eoceno, hace 55,8 millones de años. Se trata de uno de los períodos de cambio climático más significativos de la era Cenozoica, que alteró la circulación oceánica y la atmosférica, provocando la extinción de multitud de géneros de foraminíferos bentónicos, y causó grandes cambios en los mamíferos terrestres que marcaron la aparición de los linajes actuales. En apenas 20.000 años, la temperatura media terrestre aumentó en 6 °C, con un correspondiente aumento del nivel del mar, así como un calentamiento de los océanos.​ A pesar de que el calentamiento pudo desencadenarse por multitud de razones, se cree que las principales fueron la intensa actividad volcánica y la liberación del metano que se encontraba almacenado en los sedimentos oceánicos, que expulsó a la atmósfera grandes cantidades de carbono. Además, las concentraciones atmosféricas de CO2 aumentaron de forma significativa, perturbando su ciclo y causando la elevación de la lisoclina. La disminución del oxígeno disuelto en el agua marina, a la postre, provocó la mayoría de las extinciones marinas…

Reconstrucción paleogeográfica de la Península Ibérica durante el Cretácico Superior y el Eoceno

 

A finales del Cretácico tuvo lugar un importante cambio global, condicionado por fluctuaciones en el clima y en el nivel de los océanos, que implicó modificaciones en la constitución de los continentes y de los mares, así como en las faunas que los poblaron, antes de la extinción masiva que produjo el impacto del asteroide que aniquiló, entre otros grupos, a los dinosaurios no avianos.

 

Se experimentó un notable ascenso del nivel del mar, con la consecuente inundación de tierras anteriormente emergidas, la expansión de mares someros y la profundización de las plataformas existentes. Estos procesos transformaron a Europa en un extenso archipiélago compuesto por numerosas islas. En el Eoceno-Oligoceno, se asiste a un cambio paleogeográfico importante destacando el inicio del cierre de la Cuenca del Duero, que se hace fundamentalmente continental con un drástico cambio en los modelos sedimentarios. Todo ello es la respuesta al nuevo contexto geodinámico creado fundamentalmente por la actividad de la compresión de la placa africana, y como hecho más destacado podemos mencionar la formación de los Pirineos.

El Eoceno es la serie mejor representada de todo el Paleógeno de la Cuenca del Duero, y es de esta edad de la que proceden buena parte de los fósiles de la Sala de las Tortugas.

Hay que aclarar que en la Cuenca del Duero prácticamente todos los materiales que tenemos en la actualidad son del Neógeno o del Cuaternario, aunque en algunas zonas, precisamente en los bordes de la cuenca (en las provincias de Salamanca, Zamora y Soria principalmente), tenemos muy bien representado el Paleógeno. La localización de los principales yacimientos que surten con sus fósiles la Sala de las Tortugas se puede ver en la imagen de la izquierda. Las campañas de excavación a partir de las cuales se obtuvo el material presente en la Sala se llevaron a cabo en dos etapas diferentes: una primera, entre 1967-1987; y una segunda, la más importante al aportar más del 70% de la colección, entre 1988-1993. De los 11 yacimientos explotados, los más antiguos son probablemente del Eoceno Medio inferior y se localizan en la Zona de Cubillos-Monfarracinos y Sanzoles (Zamora), ligeramente más modenos son los de las localidades zamoranas de Corrales del Vino, Casaseca de Campeán, Jambrina y Santa Clara de Avedillo. Más modernos todavía son los yacimientos salmantinos de Cabrerizos y San Morales y el importante yacimiento soriano de Mazaterón, todos ellos del Eoceno Medio superior. Los yacimientos más modernos del Paleógeno con fósiles en la Sala de las Tortugas están de nuevo en Zamora (Castrillo de la Guareña) y tienen una edad Eoceno Superior y posiblemente Oligoceno.

Tiempos Geológicos

Tabla cronoestratigráfica