Por lo general, en el Paleógeno de la Cuenca del Duero, los mejores yacimientos de vertebrados fósiles, se encuentran en lugares escarpados.
La exploración de grandes extensiones, ha permitido localizar más de un centenar de puntos con abundantes restos de vertebrados.
6.- Se deja secar completamente, quedando la superficie totalmente rígida. Este proceso puede durar desde varias horas a días, en función de las condiciones climáticas y del sedimento.
7.- Si la pieza tuviese huecos o grandes fracturas, los rellenamos con papel de cocina empapado en agua, para que el bloque presente una superfice uniforme (sólo para el tratamiento con escayola). Y recubrimos toda la superfice con este mismo papel, tapando toda la gasa.
8.- Una vez perfectamente delimitado y protegido el bloque el fósil, hay que intentar rebajar la parte inferior del bloque, dejándolo en forma de seta, para que sea más fácil desarraigarlo y una vez terminado este proceso, se rodea con cartones, dejando una separación de pocos centímetros para el relleno de protección (sólo para la extracción con poliuretano).
9.- En función del tamaño y del presupuesto, se pueden utilizar dos productos para hacer el bloque, poliuretanos o escayola, siendo el primero mucho más caro, pero menos pesado. Nos centraremos en los poliuretanos. Existen varios tipos, que normalmente se componen de dos productos líquidos que se mezclan en una proporción determinada y reaccionan expandiéndose enormemente. Así procedemos a verterlos encima del bloque, formándose una espuma protectora que se va hinchando y rellenando todos los huecos.
10.- Una vez endurecidos los poliuretanos, sólo queda desarraigar el bloque completo, para lo que se suelen utilizar barras que se introducen en su base y lo atraviesan. Se apalanca y el bloque se desprende, se voltea, se protege por la otra cara y se puede transportar.
La Paleopatología es la disciplina científica que estudia las enfermedades padecidas por personas o animales en la antigüedad, a través de vestigios hallados en los huesos o restos orgánicos.
Las patologías en los fósiles pueden tener diferentes orígenes, como anomalías genéticas, traumatismos por accidentes, traumatismos por depredación o simplemente envejecimiento.
Los ejemplares que se muestran en esta vitrina con paleopatologías de vertebrados fósiles de la Cuenca del Duero, conforma una de las señas de identidad de esta colección.