QUELONIOS

Quelónios fósiles de la Cuenca del Duero

Durante el Mesozoico y Cenozoico, en la Cuenca del Duero y en sus bordes, habitaron numerosas familias de quelonios, algunas de ellas, eran de hábitos terrestres y otras dulceacuícolas o de estuario. Las familias que vivieron durante el Mesozoico no tienen representantes actuales, pero todas las que vivieron durante el Cenozoico continúan con linajes hoy en día. Debemos destacar como familias mejor representadas en la colección, los Carettochelyidae y los Podocnemididae durante el Paleógeno y los Testudinidae al final del Paleógeno y durante todo el Neógeno y Cuaternario.

Helochelydridae y Bothremydidae

Trionychidae

Geoemydidae y Emydidae

Quelonios Cronograma

Las tortugas actuales forman parte de dos grupos diferentes, Cryptodira y Pleurodira, separados entre sí desde el Jurásico, hace más de 150 millones de años. Ambos grupos están bien representados en el registro fósil, pero también se identifica un grupo de tortugas primitivas, con un origen anterior a la divergencia entre Cryptodira y Pleurodira. Los tres grupos están presentes en la colección de la Sala de las Tortugas de la Universidad de Salamanca.

Así, las tortugas primitivas están representadas por el género Solemys. En la colección destacan dos linajes de pleurodiras: Bothremydidae (con Polysternon e Iberocitanemys) y Podocnemididae (al que pertenece Neochelys). Las criptodiras son las más abundantes y diversas. Entre ellas se identifica un grupo de tortugas terrestres (Testudinidae), con varios representantes, de tamaño pequeño (Paleotestudo), mediano (Pelorochelon) y gigante (Titanochelon). Como criptodiras de agua dulce encontramos varios galápagos (emídidos como Emys y geoemídidos como Ptychogaster, Cuvierichelys y Mauremys), pero también otras formas más extrañas, como son las tortugas habitualmente denominadas de caparazón blando (Trionychidae, representado por Trionyx), y las de morro de cerdo (Carettochelyidae, representado por Allaeochelys).

Por lo general, en el Paleógeno de la Cuenca del Duero, los mejores yacimientos de vertebrados fósiles, se encuentran en lugares escarpados.

Los quelonios tradicionalmente se han considerado reptiles anápsidos con características propias que los independizan como orden. Sin embargo, actualmente su posición como reptiles diapsidos es ampliamente aceptada, si bien su posición sistemática precisa continúa siendo motivo de debate.

Se caracterizan por su caparazón, compuesto de una parte dorsal convexa llamada espaldar y un plastrón o peto, aplanado, en la parte inferior, el cual encierra el cuerpo como una armadura.

El caparazón suele estar formado por dos cubiertas superpuestas. La parte interna corresponde a huesos formando placas que se separan por suturas, mientras que la parte externa está constituida por escudos epidérmicos. Tanto la morfología como la disposición y la interrelación de las placas y los escudos son de suma importancia en la determinación de las tortugas. El número de placas que componen el espaldar es mayor que las del plastrón. Algunas de las placas del caparazón están unidas a las vértebras y costillas, mientras que algunos elementos del plastrón se formaron mediante expansiones de elementos de la cintura escapular y de los equivalentes a la gastralia de otros reptiles.